En medio del ir y venir acelerado de los pasillos universitarios, donde las clases, los estudios y la alimentación suelen marcar el ritmo, el campus de la Unesc recibió una pausa necesaria y afectuosa, en la noche de este jueves...
Publicado por: Décio Batista
em 15 de outubro de 2026
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En medio del vaivén acelerado de los pasillos universitarios, donde las clases, los estudios y la alimentación suelen marcar el ritmo, el campus de la Unesc recibió una pausa necesaria y afectuosa, en la noche de este jueves (15/10), Día de los Profesores. Entre acordes de guitarra y armonías vocales, el arte pidió paso para recordar a todos el valor humano de enseñar.
Coordinada por el Sector de Arte y Cultura de la Unesc, una programación especial en dos momentos: en el escenario de Quintas Culturales y en el Centro de Integración y Espiritualidad, transformó el campus en un escenario de homenajes, gratitud, sensibilidad y reencuentros con la esencia de la docencia.
La iniciativa partió del sincero deseo de valorar a quienes dedican su vida a la formación de los demás. Para la coordinadora del Sector, Amalhene Baesso Reddig, conocida como Lenita, celebrar la fecha a través del arte es reafirmar el sentido más profundo del camino académico.
"Es una satisfacción poder celebrar, en este día, esta profesión que tiene tanto que ver con nuestro trabajo en el campus, en la licenciatura y como profesores. Estoy orgullosa de estar involucrada durante tantos años con esta causa tan noble y digna. Es una profesión que, en algunos momentos, es desgastante, pero es de alta relevancia y totalmente necesaria. Es importante recordar que toda la clase docente necesita apoyo, formación continua y respeto. Y la música viene a traer contento a cada uno y a todos", expresó Lenita.
Lenita recuerda también la consistencia de este compromiso cultural en el campus. Desde hace 13 años, el proyecto Quintas Culturales cumple el papel de mantener el arte vivo en la rutina de la comunidad académica, garantizando que no pase una sola semana sin color, poesía y sonido en la vida universitaria.
Los homenajes comenzaron en el tradicional escenario de Quintas Culturales, con una presentación especial del grupo "Profesores Cantores de la Unesc". En 40 minutos, los docentes dejaron temporalmente los libros y el aula para compartir con los académicos otra de sus pasiones: la música en su tiempo libre.
Para el profesor José Carlos Virtuoso, conocido como Zeca Virtuoso, la presentación va mucho más allá del mero entretenimiento. Se trata de una afirmación de la propia naturaleza del espacio universitario.
"Es una manifestación importante, porque estamos en la academia. Aquí no solo es espacio de la ciencia, sino también de la cultura, de los intercambios de experiencias y de talentos. Los profesores se han reunido todos los años para divertirse y hoy fue otra noche de diversión y felicidad, porque la música toca nuestro corazón, alimenta nuestros sueños y nos devuelve energía. Nuestra vida siempre es muy agitada, con trabajo, pero la música es un respiro más, una alegría que compartimos con los académicos. Es una contemplación más de la vida cuando cantamos", reflexionó Zeca.
La sinergia entre generaciones quedó evidente en la elección del repertorio. El profesor José Carlos Ghedin, que ha participado durante años en las presentaciones, recordó sus influencias musicales y la alegría de intercambiar experiencias con los estudiantes más jóvenes.
"Es una satisfacción. Hoy es nuestro día, el Día del Profesor, y poder reunirme con este grupo que ama la música. Fue muy bueno. La parte cultural de la Universidad es bastante intensa, y eso nos hace sentir bien. Esto me recuerda el tiempo en que cursaba la facultad de Medicina en Pelotas, cuando disfrutábamos del grupo Almôndegas. Es genial y muy buena esta interacción con los estudiantes, además de que los músicos tocan muy bien", comentó Ghedin.
En el intervalo de las clases de la noche, el tono de la celebración ganó matices de acogimiento y paz dentro del Centro de Integración y Espiritualidad, en la Plaza de los Estudiantes. Allí, los integrantes del Coro Unesc presentaron el proyecto "Serenata (En) Canto", sorprendiendo a profesores y presentes con interpretaciones delicadas.
Para la profesora y directora del Coro, Dyane Rosa, la emoción de la noche superó cualquier expectativa. "Fue inesperado, porque no imaginaba lo que hicieron. Me quedé muy sorprendida y feliz por el reconocimiento de mi trabajo. El mensaje que una de las coralistas trajo también fue maravilloso: expresó exactamente lo que sentimos por los profesores y lo importante que es este profesional para nuestra sociedad", destacó Dyane.
La conmoción se apoderó de quienes asistían. La profesora del curso de Pedagogía, Gislene Camargo, no pudo ocultar las lágrimas al recibir el cariño preparado por el coro.
"¡Dios mío, qué cosa más linda! Creo que esa es la homenaje que queremos. No queremos más nada: queremos música, cultura y este cariño. Es muy bueno saber que prepararon con mucho cariño estas canciones y nos llamaron aquí. Además de todo, nos regalaron una poesía tan linda, que vino del corazón. Estoy super emocionada, lloré. Y ahora voy a clase, porque la profesora tiene que estar en el aula", bromeó la profesora.
La noche también reservó sentimientos duales para quienes viven los dos lados del aula. La profesora y coralista Yasmine de Moura da Cunha compartió la experiencia singular de subir al escenario como cantante en el día dedicado a su profesión.
"Como cantante, confieso que fue la primera vez. Estuve nerviosa con el público. Como profesora, me siento muy honrada por todos estos años aquí en la Unesc. Aprendí más de mis alumnos de lo que enseñé, sin duda", afirmó Yasmine.
Entre todos los homenajes y aplausos, el momento más sensible de la noche ocurrió cuando la literatura y el afecto familiar se entrelazaron. Con la presencia de su abuela materna, la académica de tercer año del curso de Letras/Inglés y coralista del grupo, Sol Minatti Andrade, pidió la palabra para leer un homenaje a su madre ya fallecida, Leila Minatti Andrade, ex-profesora de la Unesc y ex-integrante del Coro Unesc.
Con la voz entrecortada, pero firme por el amor que llevaba en el pecho, Sol leyó palabras de su autoría que silenciaron el espacio y tocaron profundamente el corazón de cada educador presente:
"Madre,
Si hoy elegí ser profesora, es porque tuve a la mejor profesora de la vida en casa: tú.
Fue al verte enseñarme con paciencia a dar mis primeros pasos, a leer mis primeras palabritas, a tener valor cuando tenía miedo, que entendí lo que es enseñar de verdad. No se trata solo de libros o pizarras, se trata de amor, se trata de creer en el otro cuando él mismo no cree.
Me inspiraste cuando era pequeña y me inspiras hasta hoy. En tu fuerza, en tu dedicación, en la forma en que nunca te rendiste conmigo.
Y sé que a ti te encanta cantar. Que en 2009, participaste en el Coro Unesc y demostraste que la música también era una forma de enseñar y emocionar. Siempre amé ver ese brillo en ti.
Si logro tocar la vida de mis alumnos con la mitad del cariño con que tú tocaste, ya habré cumplido mi misión.
Gracias por ser mi primer ejemplo, mi primera aula y mi inspiración para siempre.
Te amo, madre. Y gracias por enseñarme a enseñar".
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